¿ Debería iniciar un proyecto de divulgación para redes sociales en pleno 2026? Según el relato que nos hemos contado, la sobreexposición a la que sometemos nuestras vidas en redes sociales se agudizó hace poco más de seis años, cuando la pandemia por Covid-19 nos enfrentó a cambios radicales en las maneras en las que comprendíamos la convivencia. Desde entonces hay una resignificación de la convivencia. Hoy día no reparamos demasiado en ello, pero podemos estar en convivencia desde la presencialidad o la virtualidad. “Quedarnos en casa” nos obligó a imaginarnos maneras de comunicarnos con los otros que fuera del espacio doméstico sabíamos que ahí estaban. Tengo la necesidad de aclarar que, con esto que escribo y con el rumbo que en lo subsecuente tome el presente relato, no pretendo hacer una caricatura de aquel año terrible que costó vidas y que comprometió la calidad de vida de aquellos que le sobrevivieron; pacientes, deudos, personal médico y personas de todos los rubros que...
En eso de que era la niña que miras por ahí debajo del repisón, escondida a veces entre las piernas de los muchos cuidadores, me debía quedar quieta por ahí cerquita mientras la familia repartía su vida entre la elaboración y la venta, así que veía la comida siempre pa’ rriba, pasar de mano en mano, ha de ser que todo eso me acerco a la comida además de las muchas cosas que me enseñaron a comer o de que cuando tuve que elegir una licenciatura atine a saber que lo segundo que más me gustaba era comer así que si podía estar cerca de eso y que todo iba a estar bien.