En eso de que era la niña que miras por ahí debajo del repisón, escondida a veces entre las piernas de los muchos cuidadores, me debía quedar quieta por ahí cerquita mientras la familia repartía su vida entre la elaboración y la venta, así que veía la comida siempre pa’ rriba, pasar de mano en mano, ha de ser que todo eso me acerco a la comida además de las muchas cosas que me enseñaron a comer o de que cuando tuve que elegir una licenciatura atine a saber que lo segundo que más me gustaba era comer así que si podía estar cerca de eso y que todo iba a estar bien.